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Rajoy: “Estos
montando una manifestación por cualquier cosa. Un día la
montarán para protestar contra Felipe V o Felipe González.
Yo hablo de futuro”
Arístegui: “Montar ahora una manifestación por la guerra de
Irak es hacerlo por un asunto rancio”
Duele el desprecio hacia los vivos y hacia los muertos. Hace
cuatro años, sólo cuatro, la blasfema trinidad de las Azores
llevaba al mundo a una explosión. Sustentada sobre la
falsedad y la mentira más absurda, este trío sanguinario,
dispuesto a sacar beneficios a cambio de sangre, prometió al
mundo seguridad, estabilidad, democratización para el pueblo
irakí y grandes dosis de petróleo para todos. Hoy el mundo
es más inseguro, ha habido 650.000 muertos, las amenazas de
todo tipo se ciernen sobre nuestras cabezas y en el 11-M
casi 200 muertos chorrearon en la estación de Atocha.
A Mariano Rajoy sólo le interesa el futuro. Como si una
guerra vigente, destructora ahora mismo, fuera algo pasado.
Y esto como mensaje implica un enorme desprecio hacia los
que estamos vivos. A los que hace cuatro años exigíamos que
esa guerra no se llevara a cabo por la injusticia que
encerraba y porque estaba sostenida por mentiras, cinismo e
hipocresía. Cuatro años después, Buhs apuesta por seguir en
el camino de sangre emprendido. Blair es desprestigiado
hasta por el laborismo inglés. Y Aznar se pasea por la
historia dando lecciones de salvación a una España que le
desprecia por traficante del fariseismo más repelente.
Triste figura de un presidente que tuvo que dejar de serlo y
de un Rajoy que aspira a gobernar desde una derecha
matrimonializada con la derecha extrema y los más rancio de
una jerarquía eclesiástica. Desde la algarada de unas
manifestaciones preventivas, Rajoy –afirma- construye el
futuro.
Cuando hoy, 17 de Marzo, todavía humean las bombas caídas
sobre suelo irakí y los muertos nuestros de cada día todavía
están calientes, Arístegui afirma que nos manifestamos por
motivos rancios. Tremendo desprecio por unos muertos que son
también los nuestros porque la globalización del dolor nos
afecta a todos. A la venerabilidad de nuestras víctimas
–incluidas las del 11-M, no tenidas en cuenta por la derecha
española- hay que añadir el ramillete de angustia que
diariamente se produce en una país como Irak y de las cuales
debemos sentirnos especialmente responsables porque
colaboramos de forma directa a descerrajar una guerra contra
ellos.
Es imposible pensar en futuro por un sentimiento de sonrojo
de la propia historia. Quien tiene que borrar el ayer se
queda sin mañana y ni siquiera es capaz de vivir el hoy. La
fecundidad se ejerce en la temporalidad. Porque el hombre es
–lo queramos o no- un ser en el tiempo
Rajoy pretende guarecerse en el futuro como huída pudorosa
del pasado. Arístegui necesita reducir al pasado el
presente. Mientras tanto, los muertos son un grito que nos
interpela a todos cada día. Cuesta trabajo caminar con la
vergüenza de la sangre fraternal colgando de los ojos. Moja
el dolor de los otros en intemperie desnuda. Prefiero el
camino desnudo a las grutas que cobijan el desprecio de los
que pisan las Azores.
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