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Casi no es
día para escribir. Tres de febrero. Manifestación en Madrid.
¿Pero quién se manifestaba? ¿Por qué? Me lo pregunto por
muchas razones. Incluso por la necesidad de ahuyentar la
tristeza que me produjo ver lo que ví. “Aquí estamos los
nacionales” Lenguaje de ayer guerrero, entreverado de
muerte, dolor hondo en cada sílaba. Entraron los nacionales.
Finales de guerra, de golpe duro, de bota militar. Lo
recordaban los viejos de vez en cuando: entraron lo
nacionales. Vencidas las hordas rojas. Tercer año de la
victoria. Uno de Abril. Burgos en primavera. Caudillo Buesa.
Alcaraz chusquero, mereciendo ascenso. Banderas victoriosas.
Un millón quinientos mil. Ciento setenta mil. Es igual. Aquí
estamos. Yo sólo conocí nacionales de pequeño. Nunca supe
dónde estaban los rojos. A lo mejor nunca estuvieron y la
guerra fue un invento de la sangre, una danza de pistolas,
un festival de cañones excitados.
Entraron los nacionales. Alegando ilegitimidad del gobierno.
Proclamando un amor patrio sin límites. Glorificando la
indestructible unidad de España. No admitiendo, por
dignidad, una patria arrodillada. España una por
indivisible. España libre de conspiraciones judeomasónicas.
Zapatero nació en Atocha y morirá en Barajas. Se gritó. Lo
oímos. No surgió de las urnas. Presidente humo del humo
infame de trenes reventados. Presidente arrodillado ante
ETA. Presidente cómplice. Repartiendo España como un botín.
España boca arriba. Parturienta abierta, dividida, estéril,
troceada. España aguantando el dolor hasta que entren los
nacionales. Ya están aquí. Palios rojos y gualdas. Alzad los
brazos, hijos del pueblo español que empieza a amanecer.
No hay que luchar por la paz porque no estamos en guerra.
Caudillo de la paz. Veinticinco años de paz. Volverán
banderas victoriosas al paso alegre de la paz. La paz no es
el quehacer de cada día. Fue un logro del 39. Burgos. Uno de
abril. Desarmado y rendido el enemigo. La paz dura para
siempre. Como el primer amor. Los nacionales la guardan
intacta, virginal. Como el amor primero de aquel primero de
Abril.
España octava potencia. Renta per cápita alta. Inflación
baja. Casi pleno empleo. Mujeres que pueden ser mujeres.
Dependientes con una mano amiga. España de par en par al
mundo. América que nos abrazó como emigrantes. Inmigrante
América llamando a nuestras puertas. Europa amiga. España en
el mundo. España más que taconeo, que sombrero de ala ancha,
que cañí, que torito negro sobre un televisor alemán.
A España le duele España. Le escuece a España su sombra.
Está el rojerío. La manifestación fue contra Zapatero. Lo
dice Carlos Dávila. Contra Zapatero, señor Dávila, y contra
todo el que le votó un 14 de marzo. Y contra los que se
manifestaron el 13 de enero porque les dolía la sangre
ecuatoriana. Los que estuvimos en Madrid porque llevamos
dentro llagas en carne viva: Irene Villa, Miguel Angel
Blanco, María Jesús González, Tomás y Valiente y así hasta
mil muertos, nuestros muertos. Dolor de todos. Herencia
triste de todos. Sangre caliente de todos.
No hay que luchar por la paz. La trajeron la otra tarde los
nacionales. Entraron por fin en Madrid.
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